LA TURBERA DE ANDOAIN
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Hacia el poniente del monte Onddo, en el paraje conocido como Usabelartza, territorio de escaramuzas de los protagonistas de mi primera contribución1 en esta Revista, subsiste un tesoro ecológico. Diminuto en extensión, grande por su singularidad; su presencia origina una flora y fauna propias. Otro motivo de interés es su rareza, puesto que son escasísimas en todo el País Vasco. Su nombre es turbera: un microhábitat de tierra pantanosa donde la materia orgánica vegetal prácticamente apenas se descompone por las especiales condiciones del medio. |
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En nuestro caso, su origen parece estar en un sustrato rocoso silíceo y, probablemente, en un alto componente arcilloso (impermeable). Esto hace que el agua fluya muy lentamente o se estanque, caso de que la salida esté colmatada con materia orgánica. El suelo silíceo -por sus características- contribuye a acidificar2 el terreno. En una tierra ácida y cubierta de agua, la vegetación que este entorno soporta es escasa, muy específica y restringida3 (acidófilas, musgos esfagnos) -casi en exclusiva- a estos medios. La capa de turba4 puede llegar a tal espesor que la cubierta vegetal quede por encima del nivel del agua, perdiendo contacto con el suelo. El manto de esfagnos5, por ejemplo, tiene la facultad de empaparse de agua, aprovechando las precipitaciones, y desprenderse del mismo paulatinamente. Otra de las características que distingue a la turbera es el «proceso de descomposición» de la materia vegetal. En el exterior, durante ese proceso están implicadas numerosas reacciones químicas que requieren oxígeno; pero en un ambiente como el de la turbera, la materia orgánica reposa en un medio acuoso donde, prácticamente, no hay oxígeno. En el medio líquido de la turbera actúan los anaerobios, organismos anteriores a la aparición del oxígeno en nuestra atmósfera. Cuando ésta fue dominada por el oxígeno, se refugiaron donde no llegara, y hoy los encontramos, por ejemplo, en las turberas. Su metabolismo produce energía en ausencia de oxígeno, puede descomponer materia orgánica; pero siempre en muy escasa cuantía. El excedente se agregará ininterrumpidamente a la capa de turba. Al presente, la turbera de Usabelartza agoniza, fruto de la apertura de una pista forestal que la drena artificialmente (pérdida de humedad). El turbal demanda ajustes en el trazado de la pista, o una terapia correctora del avenamiento. De suerte que desaparecerá de otra manera, en un plazo más o menos breve. Informante: Ramón Varela (Técnico del Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Andoain). Bibliografía. Whittow, John B., Diccionario de Geografía Física, ed. Alianza, 1984, Madrid (edición española), Pág. 557. VV.AA., Vegetación de la Comunidad Autónoma del País Vasco, Gobierno Vasco, 1996 (3. ª ed.), pp.129-133. VV.AA., Estudio del Suelo Rústico de Andoain, Ayuntamiento de Andoain (Estudios Ambientales EKOS), San Sebastián, 1980, pp. 251-253, Pág. 361. 1 Betizus. 2 El índice Ph del suelo indica mayor (suelo más ácido) o menor (suelo menos ácido y más alcalino) concentración de iones de hidrógeno en una solución. 3 Drosera rotundifolia, D. Intermedia, Heleocharis multicaulis, Anagallis tenella, Juncus bulbosus, J. Articulatus, Carex demissa, C. Echinata, Potamogeton polygonifolius, Hydrocotyle vulgaris, Pinguicula lusitanica, Carum verticillatum, Narthecium ossifragum, Pedicularis sylvatica, Scorzonera humilis, Scutelaria minor, Lycopodium clavatum. 4 Suelo sin consolidar (negro o marrón oscuro), formado, fundamentalmente, por materia vegetal sin descomponer o ligeramente descompuesta, que se acumula en un ambiente de agua. 5 Género de musgos que crece en lugares húmedos. Algunas especies forman colchones esponjosos que contribuyen a la formación de turberas. |